Celebrar Andalucía en un colegio salesiano es mucho más que trabajar contenidos: es abrir el corazón a nuestras raíces, descubrir la belleza de lo que somos y aprender juntos, como familia, desde la alegría y la sencillez que Don Bosco soñó para cada patio y cada aula. Durante estos días, todo el centro, desde los más pequeños hasta los mayores, ha vivido una experiencia compartida donde la cultura andaluza, la creatividad y el espíritu festivo-educativo salesiano se han dado la mano para llenar nuestro colegio de vida.
En Infantil hemos descubierto que aprender puede ser una aventura tan bonita como sencilla: basta un mapa, unas manos pequeñas llenas de curiosidad y un patio que se transforma cuando lo llenamos de vida. Durante estos días, nuestros niños y niñas han recorrido Andalucía con la ilusión propia de quien mira el mundo por primera vez, y lo han hecho desde esa mirada inquieta que convierte cada aprendizaje en una oportunidad para crecer juntos, en familia. Los más pequeños han explorado las provincias, comprendiendo que nuestra tierra es tan diversa como ellos mismos. Nos hemos detenido especialmente en Jaén y en el aceite, acercándonos al olivo con orgullo y cariño. Para culminar, el patio se ha llenado de color gracias a una decoración realizada entre todos, convirtiéndose en un pequeño rincón andaluz que refleja alegría, raíces y comunidad.
El Primer Ciclo ha disfrutado de diferentes talleres en los que el aprendizaje y la diversión han ido de la mano. Con la espontaneidad propia de su edad y desde la cercanía y familiaridad que caracteriza nuestra CASA, han descubierto Andalucía a través de experiencias llenas de ritmo y creatividad. Han participado en bailes tradicionales, juegos y manualidades que les han permitido conocer las peculiaridades de cada provincia. Además, han dado rienda suelta a su imaginación elaborando un olivo muy especial, símbolo de nuestra tierra y ejemplo de cómo la creatividad puede unir a un grupo y enseñar la belleza de lo sencillo.
En el Segundo Ciclo, conocer Andalucía se ha convertido en una auténtica aventura llena de ingenio. A través de concursos de preguntas, acertijos y puzles, los alumnos han recorrido las ocho provincias con entusiasmo y curiosidad. Han descubierto personajes tan relevantes como Federico García Lorca o Pablo Picasso, han investigado monumentos emblemáticos como la Mezquita de Córdoba y han reconocido la importancia de nuestra gastronomía, con el pan y el aceite como protagonistas. Cada reto superado ha sido celebrado como un logro compartido, reforzando la idea de que aprender juntos siempre es más enriquecedor.
En el Tercer Ciclo, los alumnos han demostrado que aprender puede ser una experiencia profundamente creativa y colaborativa. Organizados en grupos, han preparado teatros, canciones y exposiciones sobre gastronomía, personajes, monumentos y parajes naturales de Andalucía. Cada equipo ha aportado su talento y su esfuerzo, dando lugar a presentaciones llenas de vida y originalidad. El momento más especial ha llegado al compartir sus trabajos con el resto del ciclo, creando un ambiente de celebración, aprendizaje y orgullo compartido.
En Secundaria, la celebración ha tomado un tono más reflexivo y artístico. Los alumnos han elaborado un gran mural dedicado a los pueblos de las ocho provincias andaluzas, incorporando imágenes de su patrimonio material e inmaterial. Este mural ha sido un espacio de diálogo, descubrimiento y valoración de la riqueza cultural que nos rodea. Algunos alumnos han querido aportar una mirada más personal a través de la lectura de haikus dedicados a nuestra tierra. Estos poemas breves, cargados de sensibilidad, han sabido transmitir el amor por los paisajes, la historia y las costumbres andaluzas.
Como broche unitario, la celebración ha continuado con la izada de la bandera andaluza y ha sonado el himno de Andalucía para recordarnos la importancia de sentirnos parte de una comunidad que avanza unida y que se construye entre todos. Toda la comunidad educativa ha compartido un desayuno andaluz a base de pan con aceite de oliva, un gesto sencillo pero lleno de significado. Ha sido un momento de convivencia que nos recuerda que las tradiciones también se viven alrededor de la mesa, en familia, como nos enseñó Don Bosco.
Esta Semana de Andalucía nos ha permitido aprender, celebrar y sentirnos parte de una tierra que nos une. Pero, sobre todo, nos ha recordado que cuando un colegio vive desde el corazón, cada actividad se convierte en una oportunidad para crecer juntos, acompañarnos y seguir construyendo ese ambiente de hogar que tanto caracteriza a nuestra casa salesiana.
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